¡GO VOLTORS!
Ese es nuestro lema, nuestro grito de guerra. Esa frase nos anima, nos hace mas fuertes, nos hace mas duros y nos conciencia que hay que luchar hasta la muerte por cada yarda.
¿Pero de qué demonios estamos hablando? Si, si, ya os lo cuento.
En Diciembre de 2011 hice un viaje a Estados Unidos, en el próximo capítulo os lo contaré detallado, y me pase muchas noches viendo partidos de Fútbol Americano. Para mi es ese deporte que siempre me ha gustado, siempre he visto desde lejos porque en España no hace ruido ni mueve nada, pero estar allí, en USA, y ver los partidos por la televisión hizo que de alguna manera me ilusionara, intentara entender lo que pasaba en el campo, cada jugada, todo, aunque como es lógico se me hacía difícil.
Cada tienda que pisaba, un poco de deporte, era una bocanada de aire a Football, se vivía y se respiraba en cualquier sitio, yo como un "idiota" me probaba los guantes para receptores, miraba los cascos, los pantalones con protecciones, muy listo yo, pero era la ilusión de ese deporte que "te gusta" pero no conoces.
En el avión de vuelta mi cabeza no paraba de pensar en todo lo que había visto acerca de ese deporte, las jugadas, los partidos, todo tenía un "que se yo" especial.
Llegué de noche a casa, al día siguiente por la mañana lo primero que hice fue buscar en Google; Futbol Americano Mallorca. El primer resultado; VOLTORS CFA.
¿Qué es esto? ¿Quienes son?
Pasé un rato navegando por su web y tras unos minutos cliqué en Contacto y les escribí solicitando que tenía que hacer para poder jugar con ellos, si había requisitos, algunas pruebas para admitirte, etc. Al día siguiente ya había recibido una respuesta del presidente de Voltors y no hacía falta nada, solo ganas. Trae bucal, zapatos de tacos y ganas de aprender.
La primera semana no fui por el jet lag que traía de New York, la siguiente porque no creía estar en buena forma. De lo primero que hice fue comprarme un balón de football para practicar, resulto que en El Corte Ingles te atienden gilipollas en lugar de personas. Lo compro, a los 5 días el balón está totalmente desinchado y el genio que me atiende me dice que si no lo uso se desincha. Subnormal. Mi respuesta fue; ¿En 5 días? Y la suya fue aún mejor; No lo se. Se que no lo sabes pedazo de paleto, seguramente no tienes ni puta idea ni de en que país estas, intenta encontrar el camino de vuelta al tuyo y vete a dar por culo allí. Grosero asqueroso. En fin, devolví la pelota y me fui mas ancho que alto.
Y encontré el milagro, TFA, la mejor tienda de fútbol americano de España. Allí un tío muy agradable me atendió de maravilla y no solo me llevé una pelota de fútbol sino también un passback, los deportistas sabemos lo que es. Con estas cositas estuve practicando un par de días, aunque sin muy buenos resultados, pero yo lo intentaba, no quería llegar y fracasar, quería hacerlo bien, que vieran que tengo cualidades. También probé mi forma física, empecé a correr, etc. Hacía dos años que estaba parado, así que falta me hacia. Una noche de fui a ver uno de sus entrenamientos, aunque llegué tarde pero pude ver un poco a mis futuros compañeros, como se movían y tal, me cautivó, me moló, decidí, como si no lo tuviera ya suficientemente claro, que quería jugar a football.
Cuando me armé de coraje para ir a entrenar en Enero me di cuenta de que ese mismo fin de semana tenían el primer partido de la temporada con lo cual pensé que era una gran cagada, no quería molestar o ser un problema, decidí que una semana mas tarde tampoco habría tanta diferencia, también podría entrenarme un poco mas, como si fuera a haber una gran diferencia en mi rendimiento deportivo.
A todo esto, quiero y debo confesar, que tengo un gran defecto, y es que soy caprichoso, muy caprichoso. Antes de probar un primer entreno y de saber si realmente me gustaba este deporte ya me había comprado mis Nike Super Bad de fútbol americano, por ebay, traidas desde Estados Unidos. No obstante no las utilicé en el primer entreno, ni en el segundo... no quería parecer un presumido ni un "sobrao".
A donde quiero llegar es que fui a ver el primer partido de la liga nacional de Voltors contra Reds. No entendía casi nada de lo que pasaba en el campo, era algo difícil, pero aún así me entretenía y la paliza que dio Voltors al otro equipo fue monumental. Desde la grada empecé a ver que eran chicos grandes pero algunos aparentaban ser mas pequeños que yo, solo lo aparentaban.
El siguiente entreno ya me presenté. Con mi mochila del gimnasio me armé de valor y fui mas decidido que nunca hacia el vestuario. Entré y empecé a ver mucho hombre grande, fuerte, atléticos... y con el valor que pude y como pude me hice un hueco entre el vestuario para aparentar que no tenía miedo, me cambié de ropa y salí al campo con todos. Lo que mas me sorprendió nada mas empezar a entrenar era el buen rollo. Cada ejercicio que haces te animan, bueno, se animan unos a otros, se chocan la mano... cualquier cosa para motivar a tu compañero. Cuando haces algo mal te lo explican sin echarte una bronca, no es como se ve en las películas, al menos no en este equipo o en esta liga. Salí de mi primer entreno muy contento, muy motivado y con muchas ganas de volver al campo.
Así se fueron sucediendo los días de entreno y cada vez estaba mas enganchado a este deporte. Empezaron a caer complementos, protecciones, pantalón, guantes... todo menos coraza y casco, demasiado caro ahora mismo para mi.
Poco a poco vas conociendo a tus compañeros y la sensación de amistad y familia que hay en el vestuario es indescriptible, lo mas parecido que se me ocurre para explicarlo es que somos una... naranja. Todos somos gajos unidos los unos a los otros envueltos en una piel o coraza que nos hace invulnerables, porque somos un equipo y trabajamos juntos.
Ahora, después de 5 meses entrenando solo puedo sentirme muy orgulloso de ese paso que dí hacia un deporte que creía imposible para mi. Muchos me dijeron que desistiera o que ni lo intentara, solo han pasado 2 años de mi accidente, 9 costillas rotas, escapula, vertebra... siempre me decían que cualquier golpe me puede hacer mucho daño. Yo siempre les he dicho lo mismo, si tengo que morir, que sea haciendo lo que de verdad me gusta.
He aprendido mucho en este tiempo, me he dado cuenta de que el fútbol americano es un deporte que nadie conoce pero que todo el mundo debería amar. No hay ningún otro deporte donde el fallo de un jugador pueda salir mas caro. Viendo vídeos te das cuenta de que cada jugada es poesía para la vista, es un ballet de jugadores que parecen bestias, pero tienen mas de artistas que de animales. Cada carrera, cada pase, cada bloqueo tiene que salir perfecto, sino nunca llegarás a ese touchdown que todos ansiamos. Es un deporte de equipo donde no valen los fallos, no valen las equivocaciones, cada uno tiene una tarea que tiene que desempeñar a la perfección para ganar el partido. Y sin ser menos importante el equipo de defensa, que es exactamente igual de importante que el equipo de ataque. Cada bloqueo, cada persecución, cada maniobra para bloquear al quarterback o a cualquier otro jugador debe ser un conjunto armónico de movimientos. Tienes que tener la sangre fría de ver que la pelota puede ser tuya y entonces armarte de valor para cogerla y correr hacia la end zone, y en el caso de verte apurado tienes que saber deflectar la pelota, muy pocos jugadores tienen ese coraje, todos queremos la bola para nosotros y nos exponemos al riesgo de que al final la coja el equipo de ataque y avancen yardas.
Solo son 5 meses, 5 miserables meses los que llevo junto a este magnífico grupo de personas que forman mas que un equipo, son como una familia y me siento tan unido a este equipo y a estas personas que me da hasta vergüenza decirlo. Juntos somos uno, aquí no hay estrellas, cada jugador es igual de importante que el que tiene al lado.
Me siento muy orgulloso de formar parte de ese club llamado Voltors y os juro que cuando estoy viendo sus partidos lo que mas desearía sería estar en el campo con ellos, porque se que puedo hacerlo bien, porque quiero hacerlo bien y quiero formar parte de ellos dentro del campo. No me importan mis costillas o los golpes, quiero intentarlo y ser uno mas.
Por último debo dar las gracias a nuestro entrenador quarterback, que es un puto artista en potencia, sabe que hacer en cada momento y en los difíciles no se viene abajo, se crece para luchar y si se la tiene que jugar lo hace, con un par de cojones.
Este año hemos llegado mucho mas lejos de lo que nadie se esperaba y todo gracias a nuestros entrenadores, que son tres y los tres increiblemente buenos, hemos alcanzado lo que nadie creía posible. El problema viene después, cuando consigues mas de lo que esperabas, entonces esperas mas de lo que puedes conseguir. Dejamos volar nuestra imaginación y ese fue nuestro error. Mas del 60% de la plantilla habían empezado este mismo año, parecía imposible en un año ganar ningún partido y contra todo pronóstico solo perdimos uno. Nos clasificamos para los playoffs y ascender de categoría. Entonces empezamos a soñar con llegar a la final e incluso nos atrevíamos a ganarla. Nos quedamos a las puertas, pero dando todo lo que teníamos dentro. No pasa nada. Somos campeones, ningún equipo ha conseguido lo que nosotros en su primer año, hemos hecho historia y con eso tenemos que quedarnos. Hay mas años, seremos jugadores mas experimentados y entonces si que, probablemente, nadie pueda tosernos en la cara, y todo, como ya he dicho, gracias a ese cuerpo técnico que tenemos, a esa familia que formamos todos, desde los entrenadores, pasando por los ayudantes, fisios, jugadores, waterboy... porque todos somos iguales dentro del equipo.
VOLTORS OR DIE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario